06 - abril - 2025

No basta con prohibir las bolsas plásticas: Un Ministerio debe combatir la destrucción ambiental y ayudar a cambiar mentalidad de empresarios

La labor de un ministerio como el de Medio Ambiente, va mucho más allá  de eliminar los envases de plástico. Su objetivo no debe ser otro que enfrentar la titánica lucha ante los intereses creados, para en una primera instancia producir el cambio de mentalidad que necesita el mundo empresarial y no continúen contaminando el país como lo están haciendo.


Por Andrés Gillmore


El Ministerio de Medio Ambiente ha conseguido lo que en un país como Chile parecía algo complicado, sobre todo cuando tomamos en cuenta que los gobiernos de turno poco y nada les ha interesado proteger el medio ambiente y siempre se ha optado por favorecer los intereses empresariales, bajo el lema del crecimiento a como de lugar, que es cuando a los empresarios les va bien, menospreciando el desarrollo, que es lo que verdaderamente importa, porque se traspasa calidad de vida y proyección de futuro a la población. Hace rato que se dejó de lado la sustentabilidad y eso es preocupante.

Es loable que el actual gobierno le haya dado continuidad al proceso iniciado por el gobierno anterior, de eliminar las bolsas plásticas por medio de una ley de la república y se reconoce el esfuerzo; pero no nos engañemos y no pensemos que con eso se esta haciendo lo que se necesita dadas las actuales circunstancias. La labor de un ministerio como medio ambiente, va mucho más haya y su objetivo no debe ser otro, que enfrentar la titánica lucha ante los intereses creados, para en una primera instancia producir el cambio de mentalidad que necesita el mundo empresarial y no continúen contaminando el país como lo estan haciendo y dejen de ver la territorialidad del Chile de todos, como un botín a explotar sin importarles las consecuencias sociales, ambientales y culturales.

La actual ministra de medio ambiente, la señora Marcela Cubillos, nunca demostró mucho interés por el medio ambiente y no cuenta con estudios especializados sobre el tema, como se supone debería tener un ministro y como los tiene un ministro de Hacienda, Salud y Educación por ejemplo. Poco se entiende su nominación al cargo, en una cartera de gran trascendencia pero que no la tiene y parece ser más ornamental que funcional. En la actualidad el escenario ambiental es altamente complicado por las malas prácticas empresariales, sazonado por una deficiente fiscalización y por un cambio climático que no ha tenido misericordia con el Chile rural.

La señora Cubillos (UDI) cuando fue diputada y parte de la comisión de medio ambiente, tuvo posturas que dejaron mucho que desear al respecto desde un punto de vista ambiental, cuando apoyó proyectos como HidroAysén, Pascua Lama, Mina de carbón Invierno en Magallanes y asistió solo al 25 % de las sesiones de la comisión y que más encima tuvo un rol clave en la presentación de indicaciones para que les fuesen entregados recursos legales a las empresas que podrían ser sancionadas por malas prácticas ambientales (como CELCO en Valdivia en el año 2009, que contamino el hábitat de los cisnes) todos sabemos que más que una defensora del medio ambiente, es una aliada de las grandes empresas y eso es preocupante.

Las deficiencias que encontramos en la fiscalización de la calidad del medio ambiente y en cómo operan las empresas son portentosas. Por lo que se proyecta con este segundo gobierno de Sebastián Piñera, es que hará caso omiso de la responsabilidad que ello significa, en temas tan redundantes y complicados por los altos índices de contaminación que estan generando diversos desarrollos productivos.

LA CONTAMINACIÓN DE LA BAHÍA DE CHAÑARAL, LOS RELAVES MINEROS A LO LARGO DEL PAÍS; LA DESTRUCCIÓN DE INNUMERABLES GLACIARES; LA PRODUCCIÓN DE PETCOKE EN HUASCO; EL POZO DE RELAVE DE LA MINERA LOS PELAMBRES QUE DEBERÍA HABER SIDO CERRADO; LO QUE ESTA SUCEDIENDO EN ANDACOLLO; EL NEFASTO PROYECTO DE LA TERMOELÉCTRICA FARELLONES; EL DESARROLLO DE RILES EN EL RÍO MATAQUITO; LA CONTAMINACIÓN MÚLTIPLE DEL RÍO BIO BIO; LA CONTAMINACIÓN DE LA BAHÍA DE SAN VICENTE; LOS ALTOS ÍNDICES DE CONTAMINACIÓN DE CELULOSA ITATA; LA TALA INDISCRIMINADA DE ALERCES; LAS FOSAS DE ENAP EN MAGALLANES; LA MAREA ROJA PRODUCIDA POR LAS SALMONERAS EN CHILOÉ Y AYSÉN; LA PRODUCCIÓN DE CARBÓN DE PÉSIMA CALIDAD EN ISLA RIESCO, LA MINA MÁS GRANDE DEL PLANETA TAJO ABIERTO EN MAGALLANES; LA CONTAMINACIÓN PRODUCIDA POR LA INDUSTRIA PORCINA EN FREIRINA II; LA CONTAMINACIÓN DE LA INDUSTRIA SALMONERA son ejemplos entre muchos otros, que nos dejan atónitos ante su realidad.

La pérdida de la justicia ambiental conlleva siempre la pérdida de la justicia social, afectando de manera negativa la vida de muchas comunidades y su proyección de futuro a lo largo y ancho de Chile. La contaminación por el uso de leña de las ciudades del centro-sur-austral, como Rancagua, Osorno, Valdivia, Puerto Montt, Coyhaique y otras, esta transformándose en un problema de salud pública. Además, estan los intereses de la empresa Andes Iron, los dueños del proyecto portuario-minero Dominga en la Higuerilla, en la región de Coquimbo (propiedad del ex Banco Penta, Carlos Délano) que de concretarse destruirá la flora y la fauna del sector.

En fin; el ministerio de medio ambiente debería liderar la toma de decisiones de las otras carteras y no ser una repartición pública al servicio de hacienda y no ser una cartera simplemente decorativa. No para restringir y limitar proyectos productivos como muchos creen. Si no, para hacer que los diferentes proyectos productivos cumplan con las normas ambientales como debe ser, proyectar sustentabilidad y proyección de futuro.

Un país que no cuida su territorio de las malas prácticas empresariales esta destinado al fracaso y al eterno subdesarrollo.

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