El escritor chileno PérezSantiago relata aquí la extraordinaria historia de la vez que La Sirenita, la escultura más famosa de Dinamarca, fue degollada.
PérezSantiago, escritor chileno
El sol estaba por salir. Es el sábado 25 de abril de 1964 y el periodista Bertel Thomsen estaba de vigilante nocturno en la redacción del diario BT, en Rådhuspladsen, centro de Copenhague. De pronto capturó un mensaje en la radio de la policía: La Sirenita, la mayor atracción turística de Dinamarca, ha sido decapitada. Junto con el fotógrafo Jørgen Bonfils, fue hasta la escena del crimen en el parque Langelinie, a unas cuadras del periódico.
La escultura estaba sin cabeza.
La Sirenita había sido diseñada en 1913 por el artista Edward Eriksen, inspirada en el cuento de Hans Christian Andersen, La Sirenita, una sirena de voz maravillosa que se enamora de un moreno capitán.
El fotógrafo Jørgen Bonfils tomó una foto de La Sirenita sin cabeza y volvieron a la oficina. El diario estaba por cerrar la edición. La hora límite del periódico era las seis de la mañana. Bonfils reveló la foto. Se reeditó la portada y se fue a prensa. Golpe periodístico. Ese sábado el diario vendió miles de ejemplares. Y la foto de La Sirenita descabezada dio vuelta al mundo.

JØRGEN NASH (1920-2004)
La decapitación de La Sirenita fue tratada como un asesinato real y la investigación fue dirigida por el jefe del departamento de homicidios, el comisario Knud Hornslet.
Entonces, el artista de 44 años, Jørgen Nash, anunció que sabía quién estaba detrás del delito de decapitación.
Jørgen Nash fue miembro de la resistencia al nazismo, estuvo relacionado con el grupo artístico COBRA y participó del movimiento situacionista. En 1963 fue miembro honorario de la Royal Danish Academy of Art.
El comisario Knud Hornslet lo interrogó.

Nash afirmó que arrojó la cabeza al lago Utterslev Moses, a 20 minutos de La Sirenita en Copenhague.
La policía buscó la cabeza con buzos, pero sin resultados.
El reportero Bertel Thomsen también participó en la búsqueda del ‘asesino’ y recibió otra pista de Jørgen Nash: la había escondido dentro de una gran cabeza de arcilla realizada por su novia, la bella pintora danesa de 21 años, Lis Zwick.
El gran periodista Bertel Thomsen se apoderó de la cabeza. Nash le dijo que no la destruyera. Por lo tanto, la única salida era tomar una radiografía. Los médicos del Hospital Municipal de Horsens inscribieron la cabeza como paciente privado. El diario BT pagó 150 coronas por la radiografía. Resultado: no había ninguna sirena escondida en la arcilla. El reportero fue engañado por una primicia.

SITUACIONISMO
Nash creó una “situación artística”, de amplias repercusiones mediáticas.
Nunca se encontró la cabeza aserrada y hubo que reparar la antigua escultura.
Años después, el poeta y pintor Jørgen Nash en sus memorias o autobiografía, Mermaid Killer Crosses, se asumió como el asesino de La Sirenita.

Jørgen Nash fue un reconocido provocador, artista visual, escritor y creador de eventos libertarios. Nació en Jutlandia en 1920 y tuvo una vida larga y tumultuosa hasta el 2004. Según él, vivió la «alegría de la vida loca». Nash se consideraba un «perro malo que camina sin collares». Nash siempre estuvo con la vanguardia y los grupos que se distancian de todos los ismos, clubes y cofradías. Desafiaba a la burguesía, la política de partidos y el arte reconocido por el Estado. Nash logró unir las vanguardias con el público en general, especialmente con escándalos y revuelos con una inclinación hacia la poesía y la anarquía. Nash se presentó a sí mismo como un Henry Miller danés, posiblemente por su adicción a la bellas mujeres, es decir, un mujeriego.
Su mujer, Lis Zwick ha muerto recientemente en marzo de 2020, a la edad de 77 años, reconocida como una de las grandes artistas expresionistas danesas.

Nunca se encontró la cabeza de La Sirenita.
